miércoles, 8 de julio de 2009

CAFÉ SIN CREMA


Me di cuenta aquel día. El día anterior compramos aquella cafetera. Cuando él la vio dijo: “esta es la cafetera, la cafetera perfecta para mi, parece que la han hecho aposta para que yo la compre”, yo le vi tan ilusionado por un hecho tan simple, recuerdo que pensé; si es capaz de disfrutar con esto, cómo lo será con cosas más profundas, me entusiasmo su entusiasmo.Sus expectativas con respecto a la cafetera iban creciendo camino a casa, nos hará café cremoso todas las mañanas, ese café nos alegrará tanto el día que iremos volando a trabajar en una nube, en el trabajo todos se darán cuenta, proyectaremos tal energía en lo que hacemos que no tardaremos en conseguir un ascenso y otro, y otro, hasta llegar a ser directores de directores de directores, ganaremos muchísimo dinero y podremos comprarnos esa casa tan bonita con terraza frente al mar, en ella haremos fiestas increíbles con todos nuestros amigos que serán muchos y que siempre querrán estar a nuestro lado para contagiarse de nuestra felicidad, todo el mundo estará tan alegre, que esa alegría les acompañará en todos sus actos, por extensión llegará hasta el último habitante de nuestra ciudad, y a su vez a otras ciudades, países, continentes, planetas, universos, galaxias, megagalaxias, se terminarán las guerras, las luchas, las disputas entre pueblos, entre vecinos, los conflictos domésticos, los malos gestos, los malos-entendidos, por qué cuando estamos en ese estado a nadie le gusta discutir y tenemos más capacidad de llegar a acuerdos, ceder y de darnos cuenta de lo que realmente es importante, somos capaces de sacar la base de la vida con una facilidad pasmosa, cariño:
"TODO SERÁ PERFECTO CON ESTA CAFETERA".



Al día siguiente, nos levantamos prontísimo, nos moríamos de ganas por empezar esa nueva vida, a pesar de que era sábado, madrugamos (eran las 8 de la mañana), y nos dispusimos a hacer el ritual de los preparativos, calienta la leche, tuesta el pan y enchufa la “C”, yo pongo la mesa y la acompaño con nuestra canción. Sentados en la mesa del comedor, con los rayos de sol tocándonos la cara, él cantaba con los ojos cerrados, por que sabe que eso me vuelve loca. Ya está el café, él va a la cocina a por las tazas....
Esa mañana desayunamos fuera. De vuelta en casa, tiré a la basura los restos de ilusión que quedaban en la mesa. Desde el fondo, ella me miraba con una mueca cómplice, desolada y humillada.
Tú eres la mujer de mi vida, vamos a estar siempre juntos, y seremos muy felices, es increíble que nos hayamos encontrado de nuevo, ya nunca nos separaremos, por que sin ti no podría vivir.....
Me di cuenta aquel día que tiró la cafetera a la basura, porque el café no salía con crema. No salía con la crema que tanto había soñado, cuando se fijó en ella.




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