
Me tragué hasta el último suspiro. Preferí estarme quieta sin ni tan siquiera parpadear, que hacer cualquier gesto delatador. Sabía que aún me encontraba en el foco de atención.
Cuando me cercioré que nadie me miraba, saque la aguja de punto de su nuca. Pensé en que la próxima vez, no podía asumir tantos riesgos.
Agresivo, inteligente y mordaz comentario no exento de fina ironía. Un abrazo.
ResponderSuprimirmuchas gracias Pedro.....otro abrazo
ResponderSuprimirMmm... tomamos la revancha de nuevo contra los banqueros? Espero que haya más partes de estos microrelatos, le estoy cogiendo el gusto a esto del estoque.
ResponderSuprimirbueno, además de los banqueros...podríamos tener otras víctimas, iguamente merecidas...¿qué se te ocurre?
ResponderSuprimirgracias por leerme, un abrazo
Te deseo un feliz verano, comento poco, sois muchos los que me tenéis atrapado con vuestras letras, pero os tengo siempre muy cerca de mi corazón.
ResponderSuprimirHoy toca saludar a los que aman el verbo a los que disfrutan de las letras.
Un abrazo.
Regresa, se te extraña
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